Reflexiones en torno al canto de las sirenas.

Ulises resistiendo el canto de las sirenas

Por Raúl Ríos Trujillo

Si nuestros gobernantes y políticos fueran realmente inteligentes no tuvieran la piel tan sensible a las críticas, si tuvieran la capacidad de entender que alguien que los critica, por el sólo hecho de ocupar su tiempo en ellos y gastar un comentario (aún deliberadamente destructivo)  le ayuda, no cometieran el error de considerarlos sus enemigos, si al caso seguramente ciertos enemigos y detractores son más fieles que cualquiera de de los que consideramos amigos de la lisonja y el “apoyo moral”.

Porque sin lugar a dudas, por lo general son los enemigos los que ayudan, más aún que los propios amigos y colaboradores, pero sin hablar de amistades o enemistades, pareciera ser que el criterio que priva en el medio político es que si una crítica periodista es publicada hacia alguno de los hombres del poder, esto solamente puede significar dos cosas, una que el que lo escribió quiere dinero y busca chantajearlo o la otra que algún enemigo del “afectado”  le está pagando para “golpearlo”, nada más equivocado, en realidad quien hace una crítica fundamentada en hechos comprobables,  hace un favor sin siquiera cobrar la asesoría.

Si estas máximas fueran entendidas por los aparatos de comunicación social oficiales no existiera entonces la censura, hubieran reglas claras en la designación de publicidad en los medios de comunicación y sobre todo, no tuviéramos periódicos y publicaciones plagadas de tanta mísera palabrería de lisonja y beneplácito, seguramente los periodistas tendríamos más oportunidad de ejercitar nuestro ojo crítico (y nuestro músculo cerebral) y concluiría sin más este reino sostenido por alfileres y fotos oficiales.

Es por eso que algunas personas pugnamos porque se escriban reglas claras en torno a asuntos que lejos de representar algún interés sectario platean el empoderamiento de la sociedad, necesitamos (como una sociedad madura) hablar de temáticas como la recuperación de nuestros medios públicos de comunicación, el replanteamiento de una ley de transparencia que verdaderamente esté en el mismo nivel que las de otros estados y de la misma ley federal, o la propuesta de reglas claras a la hora de otorgar publicidad oficial a medios que no por el hecho de recibir pagos por conceptos publicitarios deberán convertirse en sistemáticos aplaudidores del gobernante en turno,  ya es tiempo de hablar de estos y otros temas que sin lugar a dudas ocupan un lugar en una agenda que hemos olvidado y su aplazamiento impide el verdadero desarrollo social de nuestra entidad.

Leer y escuchar la verdadera opinión de la sociedad, una opinión crítica y certera de las necesidades más básicas debiera ser el faro que indicara el camino hacia el desarrollo, pero ¿Cómo pudiera hacerse oír esta voz, cuando hay tanto ruido de halago y lisonja? ¿Quién le garantiza a nuestros Ulyses que lo que escuchan y  leen o les hacen leer no es más que el canto de las sirenas?

No hay vuelta de hoja si nuestros gobernantes y políticos fueran inteligentes estuvieran ya trabajando en verdaderas propuestas de impacto social, no se preocuparan tanto en las críticas, seguramente agradecerían estas y las usarían como vacunas contra la enfermedad del elogio y la complacencia.

Y como escribiera Pepe Figueroa ya desde hace algunos años en su columna “Café Avenida” , ojalá que aquellos que nos leen entiendan que lo escrito aquí, en la parte que les toca, claro, “No es nada personal”.

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