Acteal, releer la historia

Poco tiempo después del levantamiento armado zapatista en 1994, Chiapas lucía como un estado fragmentado por la violencia y la ingobernabilidad, los perredistas —los mismos que ahora se pelean por postular el candidato oficial más idóneo— no dudaban en gritar a los cuatro vientos que la crisis política colocaba al estado al borde de una “guerra civil”, y aunque estaban equivocados era innegable que existían condiciones críticas que hacían suponer que algo muy grave se gestaba en los intestinos del poder por la aplicación de políticas paramilitares equivocadas. La historia nos atropelló y cobró factura de los errores con la matanza de 45 indígenas en el Poblado Acteal, en Chenalhó el 22 de diciembre de 1997.

Esos fueron años oscuros, el Estado mexicano que permitió la militarización del territorio chiapaneco, alentó además a grupos civiles disfrazados de organizaciones sociales para que fomentaran el odio a la guerrilla del EZLN, a estos grupos se les otorgó dinero y canonjías a través de programas gubernamentales, en pocas palabras se creó un monstruo que sembró la violencia y favoreció el desplazamiento de miles de indígenas principalmente en la región Altos y Zona Norte. En un afán por detener la influencia zapatista se recurrió a la estrategia paramilitar, una que ya había demostrado ser un fracaso en Guatemala y El Salvador.

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Del Toallagate al avionazo de Mouriño

El privilegio de que México ostente instituciones sólidas como el Instituto Federal Electoral (IFE) o como el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) es sin duda el equilibrio y la enseñanza que nos ha dejado un largo periodo luego que la tradición revolucionaria se convirtiera en ese aparato de burocracia y perfección de lo corrupto y nos gobernara por más de 70 años y que perdiera su hegemonía vencido por Vicente Fox quien no precisamente pasará a la historia como uno de los mejores presidentes que ha tenido México.

El colmo sería que los mexicanos tuviéramos que agradecer al PRI por la “caída del sistema” en manos de Bartlet en el 88 ―Uno de los peores momentos de la historia contemporánea que permitiera el nacimiento del IFE―, cierto es que de estos errores han nacido instituciones que si bien no son la perfección representan o le lavan la cara a nuestra democracia y mucho hacen para que sintamos que nuestras libertades son posibles.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), el IFE, el IFAI y hasta el propio CISEN son instituciones que creadas a partir de una necesidad primordial y sin lugar a dudas todas cumplen una labor social para bien o para mal.

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La vuelta a los Chimalapas

El conflicto por una vasta extensión de territorio entre Chiapas y Oaxaca en la región conocida como Los Chimalapas es ya desde hace 42 años una problemática que año con año crece ante el desconcierto de los gobiernos de los estados involucrados y el desinterés del federal que no se atreve a profundizar en el tema y establece plazos fuera de sus manos.

De esta manera cada sexenio el problema se acentúa y se agrava, sobre todo por el accionar de agentes políticos que cada época electoral se encienden e incendian el tema, la verdad es que el manejo que los gobiernos locales le dan al asunto es la mayoría de las veces equivocado o insuficiente porque mientras que en el lado oaxaqueño los discursos se levantan en torno a la defensa del territorio ―cuando el problema no es de límites, sino agrario― en el lado chiapaneco se muestran tímidos a tocarlo.

Explicar en pocos renglones el conflicto es tarea infructuosa y no vamos a abordarlo en este artículo aunque sí citaremos algunos antecedentes importantes para entender el problema que desde hace 42 años se derivó por un error de la política federal de entonces.

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Cuando despertamos el dinosaurio todavía estaba ahí

Por Raúl Ríos Trujillo

Mientras que los nuevos medios de comunicación se aprestan a asumir su responsabilidad en un evento tan determinante y de gran trascendencia nacional como lo es el próximo proceso electoral federal, los medios de siempre, los que han ejercido por años su poder fáctico sobre la sociedad mexicana, se revuelven en la herida de haberse visto lesionados en sus intereses.

Lo vimos esta semana con la crisis de los espots, el duopolio Televisa-Azteca ha mandado su cifrada señal: Están dolidos, muerden, arañan y se disponen a maquinar a toda costa (desde la sombra) cualquier estrategia para dirigir el descontento colectivo en contra de las instituciones que aplicaron candados en sus bolsillos.

La forma en la que las televisoras manejaron los espots electorales, (encajándolos como embutidos en horario estelar), no es más que un aviso de las intenciones de lo que pueden hacer valiéndose de vacíos e interpretaciones erróneas de la ley electoral.

Este guiño enviado a las autoridades electorales y al poder legislativo, es sólo la punta del iceberg, el objetivo ha sido enviar una señal. Unas cuantas horas de la transmisión de mensajes tenuemente matizados en horarios y programaciones clave, desataron el primer escándalo, uno que mereció la atención de la Secretaría de Gobernación y enturbió el panorama político.

Pero esta actitud para nada resulta sorpresiva, hay que recordar la manera en que estas televisoras acostumbradas al chantaje y a la manipulación de contenidos, reaccionaron hace dos años cuando se dio a conocer que una de las innovaciones de la ley electoral hoy vigente permitiría al IFE normar los gastos indiscriminados de partidos a medios de comunicación.

Patalearon, aullaron como bestias heridas, se dijeron “coartados en su libertad de expresión” y hasta asumieron ataques frontales en contra de algunos legisladores que defendieron tanto la ley electoral como la ley de Radio y Televisión, así que no tiene nada de raro que alguna de estas dos cabezas visibles haya convocado a las demás televisoras para uniformar la decisión de reunir los bloques de promocionales y soltarlos discriminadamente en la transmisión de programas de entretenimiento y deportivos de gran audiencia.

Esto provocó el descontento ciudadano porque para infortunio debemos reconocer que los mexicanos podemos sobrevivir a cualquier crisis económica global pero no quedar un fin de semana sin fut bol y sin telenovelas.

Mientras estos medios instrumentan acciones maquiavélicas e intestinas para entorpecer el desarrollo o la reglamentación de la democracia en México, los nuevos medios de comunicación, -los que desde el internet ya forman parte en el impacto de una sociedad cada vez más informada-, se ofrecen a normarse y hacer cumplir legislaciones que ni siquiera los toman en cuenta.

El referente para este comentario son las declaraciones que los responsables del portal de vídeos Youtube en México hicieran al diario El Universal, resulta que ante eventuales guerras sucias usando su servicio, el portal más importante de vídeos en el mundo, accedió a cooperar con el IFE para tratar de mantener la red limpia de materiales difamatorios y sucios que seguramente habrán de darse en el clímax del proceso.

Ante esto, resulta incongruente que mientras los monstruos masificadores se alistan para aprovechar cualquier recoveco legaloide y golpear la perfectible ley electoral, los nuevos medios tienen actitudes distintas.

El proceso electoral estadunidense en el que resultara electo Barack Obama es la muestra más fiel de hacia donde se enfila el futuro de los procesos democráticos en el mundo, las campañas tuvieron sitios distintos para desarrollarse y la red de redes fue uno de estos lugares, principalmente en las redes sociales como facebook, myspace entre otros.

Los dinosaurios todavía están aquí y se erigen como tótems totalizadores, pelean por el poder que de facto han ejercido sin que nadie nunca les dijera nada. A pesar de que el desarrollo de las nuevas tecnologías les pisa los talones, mientras la ignorancia (que ellos mismos han sembrado), les permita gobernar en su reino de ciegos, continuaremos despertando y ellos seguirán estando ahí.

Comentarios: rriostrujillo@gmail.com