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Satanás al acecho

el mismisimo Cuentan las malas lenguas que es el propio Satanás Roberto Albores Guillén quien ya opera en Secretaría de Gobernación a lado del nuevo jefe de Bucarelli Fernando Gómez Mont, el que pidió al gobernador Sabines el espacio de la Secretaría General de Gobierno para su amigo Noé Castañón el siete crudas. Satanás quien prometió volver, volverá, pero no encarnado en su vástago secretario de Turismo, que al parecer no heredó la templanza ni el arrojo cínico de su padre y se ha mantenido en la medianía política, (No debemos juzgarlo porque igual esa siempre fue su estrategia), Satanás vuelve con lo peor de su estirpe, ojalá y por el bien de todos los chiapanecos no resulte lo que estamos pensando. A Chiapas no lo puede castigar Dios dos veces.

Igual y lo estoy pensando en voz alta, lo cierto es que Albores sabe que será muy difícil cumplir su anhelado sueño de ganar una elección en Chiapas, no porque no pueda, está comprobado que ante la ingobernabilidad las opciones populares se decantan por los totalitarismos, decimos que está cañón su sueño guajiro porque a menos que ocurra otro milagro de camaleón, no habrá fuerza política que lo quiera abanderar al menos por ahora, yo le apuesto más que otra vez está tejiendo su maraña de coincidencias, aquella vieja estrategia que le resultó muy bien hace dos sexenios y lo llevó a gobernar un Chiapas abatido por la masacre de Acteal en 1997.

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Lo que todos ahora tienen miedo preguntar

Luego de la conmoción por la muerte del secretario de gobernación Juan Camilo Mouriño en el avionazo que esta noche además dejó más muertos en la Ciudad de México, los medios de comunicación se aguantan las ganas de sugerir la idea, se resisten a preguntar, quizá tienen miedo a la respuesta, he estado viendo con atención los cortes informativos tanto de Televisa como la de Tv Azteca, y me parece un síntoma oscuro, algo que evidentemente se está tratando como si fuera un tabú, tal pareciera que nadie quiere preguntar por la causa del accidente, el propio presidente de la República Felipe Calderón ha dicho que se investigará hasta las últimas consecuencias y se hará todo lo posible por esclarecerlo, lo cierto es que ni Joaquín López Dóriga ni los gritones de Tv Azteca se han atrevido a lanzar el comentario o la pregunta.

¿Y que tal el accidente no fue otra cosa más que un atentado?

¿Y que tal fue el narco?

Cómo siempre no es sano dar rodeos, en la calle se murmura, los mexicanos a fuerza de ser tontos hemos aprendidos a ser los mejores tontos, nos atrevemos a tener juicios que ya no nos dicta la televisión, en las mismas transmisiones lo han repetido, están siendo cautos, miedosos, quizá disciplinados con alguna orden de presidencia de la República, lo cierto es que no se ha dicho en lo absoluto, nada de las causas del desplome del jet, una nave casi nueva, un avión moderno piloteado por los más expertos no se cae así como así, hay una razón de su desplome y los mexicanos estamos esperando a que nos aclaren. ¿Qué pasó?

A como van las cosas no sería raro descubrir que la guerra, esa cruenta que ha sostenido el gobierno federal en contra de las mafias del narcotráfico en México ha llegado a sus límites, ha tocado de muerte al poder, es eso una lucha de poderes. ¿Por qué no decirlo de una vez? Más pánico no puede haber, con la situación económica por la que atraviesa el país, que nos digan que la mafia asesinó al segundo en el poder político de México, no pasará nada.

Lo verdaderamente cuestionable es la actitud de los medios de comunicación que llevan hasta la sospecha el hermetismo, han informado por más de 2 horas sobre el hecho y no han siquiera referido ni por error alguna sospecha sobre las causas del accidente.

Uno de los papeles sociales básicos del periodismo es el cuestionamiento, a fuerza de llegar a la verdad se pregunta, se indaga, se sospecha, de eso nada, ni en en las páginas marginales de los diarios más importantes se hace referencia a la sospecha de un atentado, como si no lo pensarán, lo cierto es que en la cabeza de cada mexicano luego de la noticia de la muerte de los funcionarios, ronda una idea que nos oprime el pecho.

Que nadie pregunte lo que no quieren que les respondan.

¿Qué sigue?