La otra crisis

 

 

Por Raúl Ríos Trujillo (https://chiapasenlinea.wordpress.com)

Escondido tras los reflectores de la crisis económica, un terror más devastador avanza rápidamente y de manera silenciosa, se trata de la crisis alimentaria que desde inicios del año pasado ha mostrado sus colmillos y ya ha hecho presas sin distingo de países pobres o ricos, estas dos crisis no son ajenas, se nutren como en vasos comunicantes, ambos representan aquellos míticos jinetes del Apocalipsis con guadañas distintas. Hambre y pobreza caminan de la mano.

En Abril del 2008 la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió durante la conferencia regional del organismo en Brasilia que una amenaza acechaba al mundo, era una larga crisis provocada por el alto precio de los alimentos, había que echar mano a la voluntad política de los países concatenados en la globalidad para contrarrestar sus efectos.

Para entonces, (hace no menos de un año), el director de la FAO Jacques Diouf advirtió que los gobiernos no podrían confiar en el falso oro de las economías mundiales basadas en un sistema global de especulaciones para afrontar las crisis, su augurio se cumplió en poco tiempo, no tuvieron que pasar muchos meses para que las fichas del dominó financiero iniciaran en las bolsas un tsunami que provocaría lo que ahora ya todos conocemos, un colapso económico que obligó a Estados Unidos declararse en recesión.

El mensaje era claro, se necesitaría voluntad de los países poderosos que tendrían que enfocar sus esfuerzos para fortalecer sus políticas en torno a la agricultura o garantizar con otras opciones el abasto de alimentos. A casi un año de estas determinaciones es notorio que las preocupaciones de los gobiernos se han concentrado más en la crisis económica, tal vez hasta se echaran en saco roto las recomendaciones de la FAO.

En México, al panorama de la crisis alimentaria el gobierno contestaría tarde, para mayo el presidente Felipe Calderón anunció una serie de medidas destinadas a frenar el impacto que la recesión a nivel internacional podría traer a los mexicanos. Entre estas medidas destacó la eliminación de impuestos a la importación y ayudas económicas-financieras para los mexicanos más pobres.

El famoso plazo de que los precios no subirían hasta noviembre y la promesa de que todos los excedentes del petróleo (La nada despreciable cantidad de 13.500 millones de euros), serían destinadas para equilibrar los precios del combustible se unieron a la estrategia para combatir la otra crisis, al fin la gasolina no subirá en todo el 2009, el secretario de Economía Agustín Cartens anunció además que se sacrificaría el crecimiento con la taza Cero pero que habría estabilidad.

En el campo, las medidas tomadas en México para garantizar el abasto fueron tímidas y poco claras, con la explicación de que no hay país que garantice a sus ciudadanos salir libres de esta crisis, el secretario de Agricultura Alberto Cárdenas aceptó que tampoco hay blindaje ante este fenómeno global. El escenario y la estrategia es que la única manera de asegurar el abasto de alimentos es que nuestros productores y nuestra clase agraria fueran autosuficientes a lo que la iniciativa privada se confesó incapaz cuando para muestra, únicamente en el sector pecuario, se necesitan de 18 a 20 millones de toneladas de forraje que tendrían que ser importados.

A pesar de tantos malos augurios, han pasado casi diez meses desde que los grandes analistas anunciaran que la cabalgata del jinete del hambre ya habría iniciado su marcha, hoy los temas de esos pesimistas del análisis global ya se enfocan en la otra crisis, la económica.

No hay que dudar que los botones ya están accionados y los tiempos que ocupen estos jinetes para su devastación son todavía un misterio que pronto resolveremos.

Este 2009 será un año importante en la definición de acuerdos globales que deberán circunscribirse en aras de equilibrar, o por lo menos controlar, la debacle del orden económico mundial, los grandes intereses capitalistas y sobre todo los gobiernos deberán dejar de pensar en un momento en sí mismos para plantear acuerdos que nos ayuden en estas crisis, únicamente la sincronía de metas y caminos al mismo destino nos podrían ayudar a salir adelante, es por esto que la asunción de Barack Obama a la presidencia de la Unión Americana tiene un especial significado de esperanza mundial, sin lugar a dudas se necesitan líderes férreos para enfrentar estas y las demás crisis globales que lleguen.

Ojalá que ahora, la crisis económica y todo lo que instrumenten los gobiernos para contrarrestarla, no distraiga el combate a la otra crisis, la alimentaria, olvidar todo lo que el año pasado dijeron los analistas sería un error.

Comentarios: rriostrujillo@gmail.com

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